Reconfiguración del Orden Mundial I: Hegemonía Occidental

Reconfiguración del Orden Mundial 1
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El siglo XXI es un siglo de grandes cambios, las tierras y arenas que se consideraban firme dejan de serlo, y todo aquello que antes era un dogma político-económico o de carácter académico, comienza a resultar obsoleto frente a la realidad actual. Sucede que el mundo del Siglo XXI será distinto a lo que durante cinco siglos fue tendencia internacional. Rusia logra reciclarse como potencia en los ámbitos políticos y militares. China va camino a consolidarse como la primera potencia mundial y como referencia académica a nivel internacional. India está consolidándose como una potencia de orden internacional en materia económica y tecnocientífica. Irán, Turquía, e Indonesia, van camino a su constitución como las potencias del Mundo Islámico en todo su orden y derecho de denominación, de la misma manera que van convirtiéndose actores de trascendental importancia en el tablero geopolítico que comienza a emerger.

Hoy en día no pocos analistas afirman que si el siglo XXI es el Siglo de Asia, el Siglo XXII será el Siglo de África, continente que hoy experimenta un crecimiento industrial y comercial de gran importancia. Retornando a latitudes más cercanas, Brasil se fue consolidando como potencia y actor internacional de relevancia a partir del 2003. México progresivamente comienza a volverse un competidor, y rival económico para los Estados Unidos. Perú y Bolivia están volviendo a ocupar un lugar central, puesto que hacía más de un siglo no ocupaban en Latinoamérica. Finalmente, la República Argentina comienza a tener un enorme potencial estratégico, debido a su localización geográfica. De esta manera funciona como columna vertebral de la Región Andina, control de la Desembocadura de la Cuenca del Plata, a su vez, teniendo considerable proyección hacia la Amazonía debido a ambos espacios geográficos; sumado a una posición particularmente estratégica para la disputa por el Atlántico Sur y la consolidación de la Antártida dentro de la Geopolítica Sudamérica.

A nivel comercial el principal eje de circulación de bienes, servicios, y capitales, ha dejado de ser el Atlántico Norte, espacio que ha perdido lugar frente al Pacífico y el Índico, mientras que las redes africanas de comercio comienzan a consolidarse. Incluso en Latinoamérica ya se hace evidente que la vieja modalidad de estados exportadores de de una o dos materias primas hacia un sólo polo de poder, muy conectados con la Metrópoli Europea/Norteamericana de turno pero desconectados y descoordinados entre sí, pierde sustentabilidad. Ejemplo de esto se da en las Economías Latinoamericanas particularmente dependientes de un sólo producto de exportación y que generalmente tienen un sólo cliente. No por algo, en todas las formaciones políticas medianamente serias comienza a percibirse la necesidad de la integración de un Bloque Latinoamericano común, a pesar del estrepitoso fracaso de UNASUR, la poca sustentabilidad de PROSUR, o el punto muerto del MERCOSUR; resulta evidente que los desafíos de estos tiempos implican una estrategia común y coordinada para la seguridad, defensa, e innovación tecno-científica con la debida planificación económica, social, educativa, y sanitaria.

Simplemente ya no hay vuelta atrás, tampoco existen factores económicos, militares, o diplomáticos que puedan revertir esta situación. La pérdida de hegemonía por parte de Occidente es un hecho reconocido por países de primer orden como el caso de la V República Francesa bajo la Presidencia de Macron, y en consecuencia, los propios Países Europeos se encuentran reacomodando sus estrategias de cara al escenario venidero (1). Sin embargo, y al parecer, por un buen tiempo no habrá ninguna potencia hegemónica; esto se debe a que si bien los actores emergentes tienen gran importancia y poder, ninguno tiene las cuotas suficientes como para actuar de forma unilateral, y en consecuencia imponer su propia hegemonía en las Relaciones Internacionales. Por esta razón los principales analistas hablan de la aparición de un Mundo Multipolar, es decir un orden internacional compuesto por distintos poderes y con distinta división de tareas en materia de garantizar la seguridad internacional.

Revisando la Historia Universal, esta situación no es particularmente novedosa, resulta menester recordar que en tiempos premodernos, Turquía, Persia, India, y China; ocupaban un rol central. Rusia era una potencia europea de primer orden. Reinos Africanos tales como Etiopía ocupaban un rol de importancia en el comercio oriental; y en el Sudeste Asiático surgían reinos que se perfilaban como focos regionales de poder tales como los Jemeres, Thai, Java, entre otros. En nuestras latitudes, la Región Andina y Mesoamérica representaban las zonas más desarrolladas del Continente Americano. Lo que actualmente conocemos como Occidente era un poder de importancia, pero no hegemónico, ni tampoco ocupaba un rol central en la Historia. Sin embargo, en tanto los tiempos cambiaron, también cambiaron las tecnologías y las comunicaciones, en consecuencia este cambio no implica el regreso a un orden pre occidental, sino más bien deberíamos hablar de un orden post occidental. Esto se debe a que las situaciones contemporáneas exigen mayor efectividad a la hora de coordinar acciones comunes y asegurar rutas comerciales, las cuales como hemos advertido anteriormente, no serán por el momento monopolizadas.

En resumen, un orden llega a su fin y progresivamente será sustituido por otro, para el caso de la República Argentina y los Países Latinoamericanos el éxito y el fracaso en este escenario dependerán de varios factores. Se puede decir que el primero será el abandono de los dogmas políticos del siglo XX. El segundo, una transición económica que permita el cambio y la diversificación de la matriz productiva. El tercero, un mecanismo efectivo de integración regional que asegure un lugar estable en el Mundo Multipolar. Finalmente, el cuarto factor radicará en una planificación y estrategia de carácter educativo, tecno-científico, y social, que garantice el desarrollo permanente y sustentable, estabilidad laboral, bienestar social, y estabilidad política de los Países Latinoamericanos de cara al mundo que emerge.

Génesis del Poder Occidental.

Occidente a lo largo de la Historia Universal ha ocupado un lugar relevante, podemos citar el caso de Grecia y Roma en la Antigüedad, casos aunque menos relevantes que sus contrapartes en Persia, China, e India; destacaron, llegando a rivalizar con Persia, y a mantener una próspera red comercial con India y China. Sin embargo, el Colapso de Roma que comienza hacia fines del Siglo III conllevó a un proceso por el cual Occidente se encuentra obligado a cerrarse al mundo. Varios son los eventos que conllevan a este encerramiento en si mismo de la Civilización Occidental. En primer lugar se encuentra el origen del Sistema Feudal basado en el arraigo rural y la producción de subsistencia como producto del empuje de los Pueblos Germánicos, que terminarán por desmantelar el Imperio Romano. En segundo lugar, hacia el Siglo VIII comienza el empuje por el Sur de la Civilización Islámica, por el Norte y el Este de los Pueblos Nórdicos, los Pueblos Eslavos, y los Pueblos Magiares, aunque estos últimos estarán plenamente incorporados a la Cristiandad Europea en el siglo XII. Estos procesos históricos y sociales explican al Feudalismo como una necesidad, y obligaron a la Europa Cristiana a pasar a la defensiva para sostener su propia existencia; de hecho es el origen de Europa tal como la conocemos a partir del Modelo Carolingio. Pero dado que los procesos históricos y sociales no son eternos, el escenario internacional comienza a cambiar. En los tiempos de la Baja Edad Media, la Europa Cristiana comenzará un proceso de crecimiento que a largo plazo la llevará a la vanguardia internacional por poco más de cuatro siglos, sumados al Siglo XX por el cual los Estados Unidos se constituyen como un foco de poder occidental que aspire hacia la unipolaridad (2).

Fin del Aislamiento de la Cristiandad: las Repúblicas Marítimas Italianas.

Hacia el siglo XII, comienzan a observarse los primeros indicios de un lento pero irreversible fin del Feudalismo. Los Pueblos Nórdicos abrazan el Cristianismo, y a su vez heredarán a la Cristiandad una importante serie de rutas y redes comerciales que comunican Escandinavia, Rus de Kiev, Constantinopla, Bagdad, Persia, e incluso puestos avanzados en el Río Volga a las puertas de Asia con conexiones a la Ruta de la Seda.

Los Pueblos Eslavos y los Pueblos Magiares comienzan a constituirse en Reinos Cristianos estables tales como Polonia, Bohemia, Hungría, y Rus de Kiev; lo cual permitirá mayor estabilidad y seguridad de carácter político, territorial, y militar frente a los Estados Asiáticos. Esta relativa paz continental permitirá la existencia de excedentes productivos, y con estos, las condiciones materiales que hacen posible el comercio. Las primeras redes de comercio se dieron en el Mar Mediterráneo dada la dificultad del comercio terrestre, y a lo largo de ríos, como son el caso del Po, Rin, Danubio, Dniéper. A nivel territorial comienza a establecerse el Camino de Santiago que conecta a la Península Ibérica con las rutas comerciales francesas y alemanas. Finamente comenzará a organizarse el Mar Báltico a través del ascenso de Flandes y la Liga Hanseática. Son tiempos en los cuales aparecen las guildas de mercaderes, y el incipiente comercio naval mediante la innovación tecnológica de carácter marítimo y los instrumentos de exploración.

En este escenario los principales centros comerciales y financieros pasarán a localizarse en Italia, destacando los casos de Génova y Venecia que se consolidan como Repúblicas Marítimas; llegando en el siglo XV a tener relaciones diplomáticas con todos los Estados del Viejo Mundo. Estas redes progresivamente crecerán, y también marcarán una serie de innovaciones de carácter técnico tales como la aparición de cheques, peajes, mercados, y bolsas de comercio; como así también talleres de manufactura, Cartografía y Astronomía, Navegación, Mecánica. Este crecimiento de la Cristiandad despertará el interés de la misma en Oriente, ante estas circunstancias no es casualidad que en el siglo XIII se inicien las Cruzadas, militarmente desastrosas para la Cristiandad pero económicamente exitosas, dado que el control del Levante Mediterráneo otorga acceso a las rutas orientales provenientes de India y China; como así también la puesta en vigencia de la Pax Mongólica, restituye la seguridad comercial de la antigua Ruta de la Seda, permitiendo a los mercaderes (principalmente italianos) recorrer las mismas rutas que en la Antigüedad unían comercialmente a China con Roma, comenzando simultáneamente las incursiones marítimas hacia la India para el comercio de especias. Son los tiempos de Marco Polo en la Corte de Kubilai Kan, reato que si bien se debate su historicidad, no deja de ser testimonio de la apertura europea al Mundo.

Este crecimiento se verá truncado entre los siglos XIV y XV debido a la Peste Negra, pandemia que diezmó a casi la mitad de la población europea de aquel entonces; sin embargo, la escasez de mano de obra permitirá por una parte el aumento de salarios y la acumulación de capital que dará origen a las primeras burguesías en las Ciudades Italianas, las Ciudades de Flandes, y la Liga Hanseática, a su vez, se iniciará un nuevo proceso de innovación técnica que desembocará en la Revolución Científica y el Renacimiento de los siglos XVI y XVII. Otro obstáculo para este crecimiento se dio en el aspecto geopolítico. El auge del Sultanato Otomano implicará el bloqueo de las tutas comerciales anteriormente aseguradas, por lo tanto, la Cristiandad se verá obligada a pasar nuevamente a la defensiva; y a su vez, explorar nuevas vías marítimas para garantizarse su subsistencia económica (3).

Rutas comerciales de la Edad Media.

La Exploración Marítima y la Era de los Descubrimientos: Portugal, Castilla, Rusia.

La nueva situación de aislamiento de la Cristiandad comenzaba a ser insostenible, y esta crisis incumbía a varios actores. Los mercaderes y la incipiente burguesía comenzaban a ser un actor social de importancia en la Europa Cristiana del Siglo XV. La prosperidad de sus negocios comenzaron a despertar el interés de la Iglesia, como también el las Monarquías; las cuales comienzan a consolidar el fin del Feudalismo a través del inicio de los Estados Nacionales, centralizados ya no el Señores Feudales o la Iglesia, sino que en el poder de la Monarquía. Este interés se debía a que la riqueza generada por el comercio y la producción, incrementaba las arcas públicas de la época, implicando por tanto la injerencia política y social de estos nuevos actores.

Ante tal escenario de cerco otomano, la Europa Cristina comienza a verse obligada a buscar aliados con los cuales sino es posible eliminar, al menos será imperativo neutralizar al incipiente poder del Sultanato Otomano (4). No obstante el resto es Historia, las iniciativas no prosperarán, los turcos otomanos se imponen a sus rivales timúridas, reconstruyendo de forma rápida y exitosa su poder político y militar; consumándose así la Caída de Constantinopla en 1453 y por ende la hegemonía ptomana sobre los Balcanes Europeos, el Norte de África, y Medio Oriente, naciendo así el Imperio Otomano tal como se lo conoce en la Historia. También estados túrquicos aliados del Imperio Otomano tales como el Kanato de Crimea y el Kanato de Kazán, ejercerán un empuje hacia Occidente desde las actuales estepas rusas.

La situación de la Europa Cristina no podía ser más crítica, bloqueados por el Mediterráneo y bajo asedio constante por parte de la Piratería Berberisca alineada al Imperio Otomano; bloqueados también por tierra mediante los Kanatos de Crimea y Kazán que impedirán la conexión con la Ruta de la Seda. Sin embargo el auge de nuevas formas de producción, las invenciones técnicas tales como la brújula, el astrolabio, las cartas cartográficas y de navegación, las carabelas, la imprenta, y el perfeccionamiento del uso del acero y la pólvora con fines bélicos; permitirán a los europeos explorar nuevas vías. A partir de este momento Portugal, Castilla y Rusia tomarán la iniciativa. En estos momentos comienza a surgir el Mercantilismo como Teoría Económica, teoría basada en la acumulación de metales preciosos como productos del comercio.

Portugal

Luego de 800 años de presencia del Islam en la Península Ibérica, primero en forma de Emirato de Córdoba y Califato Omeya, luego como Taifas, Almohades, Almorávides, y finalmente como el Reino Nazarí de Granada; irá configurando en los Pueblos Ibéricos un imaginario colectivo de Pueblo Baluarte; y hacia el Siglo XV prácticamente la Cristiandad tendrá pleno control sobre la Península Ibérica luego de la llamada Reconquista Cristiana.

Por un lado el Reino de Aragón se consolidará como una Potencia Marítima en el Mediterráneo, obteniendo soberanía sobre Córcega, Cerdeña, Sicilia, Nápoles, y ciertas regiones de Grecia, de hecho los Almogávares Catalanes constituirán una Tropa de Élite para su época, llegando a batallar en el Levante, Anatolia, y Constantinopla frente a los Turcos Otomanos. Castilla será por el momento un poder territorial, aunque lentamente comenzará a desarrollar un poderío naval nada despreciable que permitirá al Almirante Fernando Sánchez de Tovar arrasar las costas del Reino de Inglaterra; sin embargo la iniciativa en la Exploración Marítima será tomada por el Reino de Portugal.

Hacia el Siglo XV, Portugal tenía una posición privilegiada en el Océano Atlántico que le permitía evadir con mayor éxito a las razias otomanas y berberiscas, de la misma manera que tenía una inmejorable posición comercial. Los lusitanos tenían consolidadas rutas comerciales que los conectaban con Inglaterra, Flandes, el Mar Báltico, y por ende una proyección mucho más favorable hacia el Océano Atlántico que sus contrapartes europeas. Durante los reinados de Juan I de Portugal y Alfonso V, destacará la figura Enrique el Navegante; de esta manera se da inicio a los proyectos marítimos portugueses, los cuales desembocarán en la Circunnavegación de África por parte de Vasco da Gama y en el inicio del Imperio Portugués.

Este Imperio se origina a raíz del asentamiento de Colonias Portuguesas en las Costas Africanas como los casos de Cabo Verde, Guinea, Angola, y Mozambique; el asentamiento en Ceilán, India, y Persia, como son los casos de Colombo, Goa, y Ormuz; y finalmente llegando a consolidar dominio latitudes tan lejanas como Malaca (Singapur/Malasia), Islas Molucas (Indonesia), Islas Bienaventuradas (Filipinas), Macao y Formosa (China), y finalmente Nagasaki (Japón). Sin saberlo, aquellos aventurados portugueses, lograron que Portugal fuese el primer dueño de lo que actualmente en términos geopolíticos se conoce como el Collar de Perlas, y que en la actualidad sumado al Sudeste Asiático y Asia Oriental, constituye la mayor concentración económica y de población a nivel mundial.

Tales fueron los éxitos de los navegantes y comerciantes lusitanos, que estos despertaron el interés de la Iglesia Católica con dos bulas. En el año 1455 el Papa Nicolás V promulga la Bula »Romanus Pontifex», y al año siguiente Calixto III promulgará la Bula »Inter Caetera»; estas bulas aseguran a Portugal ante el Derecho Europeo de la época el monopolio para la conquista, comercio, navegación, y evangelización de los territorios atlánticos hasta el momento explorados por los portugueses (5). Simultáneamente al apogeo marítimo portugués, otro actor comenzará a opacar a Portugal. Nos referimos a Castilla y Aragón, que unificarán sus coronas en 1479 mediante el matrimonio de Isabel y Fernando, los cuales serán los futuros Reyes Católicos; iniciando así el origen de España como Estado Nación con el territorio que actualmente ocupa. En el año 1492 se dan una serie de hechos claves para el mundo que vendrá. En primer lugar se consuma la Caída del Reino Nazarí de Granada. En segundo lugar Antonio de Nebrija transcribe la Primera Gramática y Diccionario de la Lengua Castellana, lo que ayudará a homogeneizar lingüística y religiosamente a España. Y en tercer lugar se inicia la Conquista de América debido al arribo de Colón a la Isla Guanahaní, y los posteriores viajes de exploración realizados por el Almirante Colón, como así también por Américo Vespucio, Fernando de Magallanes, Juan Díaz de Solis, entre otros.

El Imperio Portugués.

España

España es quien inicia el sistema mundial, y 1492 una fecha clave en la Historia Universal dado que es el día en que América ingresará en los circuitos internacionales del comercio y la política internacional. Quizás el mayor choque civilizatorio de la Historia, en un primer principio desgracia para los nativos y bendición para los europeos, aunque esta historia cambiará a partir de la sanción de las Leyes de Indias, lo cual no implica que estas leyes no hayan sido reiteradamente violadas (6). No obstante, también es el origen de Latinoamérica como concepto geopolítico y ecúmene cultural, hecho reconocido por el propio General Juan Domingo Perón, uno de los mayores estrategas latinoamericanos del Siglo XX (7).

Volviendo al tema que nos compete por encima de las leyendas, los españoles en las Antillas se percataron de la existencia de inmensas riquezas, aunque no sabían a ciencia cierta que se trataba de un continente desconocido para los europeos, ya comienzan a armar sus propios asentamientos y bases para establecer una colonización a nivel continental; teniendo ya para la primera década del siglo XVI un dominio efectivo en Santo Domingo y Cuba.

A partir de explotar y depredar las riquezas de las Antillas con mano de obra nativa y luego de esclavos africanos, comienzan a llegar noticias de ricos estados al otro lado de los mares, por ende también a organizarse nuevas expediciones. Resulta imperativo recordar que tales expediciones corrían por cuenta de un Adelantado, y la Corona Española si bien impulsaba expediciones, no las financiaba; sólo se hacía cargo políticamente de las mismas una vez tomada posesión por parte de los conquistadores. De esta manera luego de los viajes de Colón, el cual murió pensando que efectivamente había llegado a la India, se proseguirán varios viajes que recolectan información para luego proseguir la Conquista de América y que confirmarán que América es un continente totalmente independiente de Asia.

En estas etapas tempranas de conquista, destacarán la expedición al Istmo de Panamá de Vasco Núñez de Balboa en 1513; la expedición la Península de Florida en 1515 de Juan Ponce de León; la expedición al Río de la Plata y el Atlántico sur en 1516 por parte de Juan Díaz de Solís, y finalmente las expediciones a la Costa de México entre los años 1517 y 1519. Esta última expedición resulta de vital importancia dado que, culminará con la conquista del Imperio Mexica luego de la toma de Tenochtitlán por parte de una combinación de conquistadores españoles y guerreros tlaxcaltecas. Este evento marcará la refundación de Tenochtitlán como la Ciudad de México y sobre la base territorial e institucional del Imperio Mexica, crearán el Virreinato de la Nueva España el cual será de extrema importancia en la Historia Hispanoamericana(8).

Ya asentados en México y Panamá, el Imperio Español comenzará a dejar progresivamente de tener un carácter marítimo como era en las Antillas, para pasar tener una dimensión de carácter claramente territorial. A partir de la base panameña, los españoles comenzarán a realizar expediciones al Tawantinsuyu, las cuales en 1535 culminarán con la toma de Cusco y la consecuente Conquista del Perú, a partir de los restos del Tawantinsuyu crearán el Virreinato del Perú, y proseguirán con la Conquista de Sudamérica. En estos años, el Imperio Español comenzará a trasladar sus circuitos comerciales del Atlántico al Pacífico, que hasta el Siglo XIX fue un gran espacio geográfico dominado por España, y a nivel geopolítico, será un imperio de carácter bioceánico.

Esta posición geográfica otorga al Imperio Español una gran proyección comercial y política, adquiere un lugar privilegiado en el comercio triangular atlántico, y se retomará el comercio asiático, que en última instancia era el objetivo primordial de las expediciones. A raíz de la base de las Filipinas, España controlará el comercio con Japón, China, e Indochina, llegando incluso a establecer como moneda franca el Peso Fuerte de Plata, a su vez, y como dato no menor en tiempos del Mercantilismo, se harán con inmensas cantidades de oro y plata que posicionarán a España como la gran potencia europea del Siglo XVI. Por lo tanto, independientemente de la valoración que se pueda hacer sobre la América Española, a nivel geopolítico, sin lugar a dudas España deja sentadas las bases de un Bloque Latinoamericano; como así también su proyección privilegiada hacia los espacios de Asia-Pacífico, África, Europa, y el Mundo Islámico, que resultan clave para la constitución diplomática y comercial de Latinoamérica dentro de un Mundo Multipolar (9).

Sin embargo, el agotamiento militar en las Guerras Turcas y las Guerras de Religión, sumado al poco desarrollo de las manufacturas y los bancos, en el Siglo XVII España iniciará un largo período de decadencia y atraso que culminará con el fin de su hegemonía, dada la pérdida de influencia del Imperio Español en las Ciudades del Norte de Italia, y los Países Bajos, que constituían el centro financiero del Imperio. De hecho, la Independencia de los Países Bajos, será el origen de un nuevo imperio colonial que pronto repasaremos.

Rutas Hispano-Portuguesas.
Imperio Español.

Rusia

Una de las grandes naciones de la Historia Europea sin lugar a dudas es Rusia, de la misma manera que tanto como España y Portugal, son un ejemplo de los llamados Pueblos Baluarte de la Cristiandad, dada su situación fronteriza frente a civilizaciones ajenas a la Europa Cristiana, y su lucha en defensa de la misma sirviendo como muro de contención frente al empuje de otros grupos. Probablemente y debido a la excesiva influencia cultural y política estadounidense en Latinoamérica, la Historia de Rusia nos suele ser desconocida a pesar de que mantiene paralelismos muy importantes con España y Portugal, dada la importancia que la Nación Eslava tiene en el desarrollo de la exploración y los descubrimientos europeos, como así también su importancia a la hora de la penetración civilizatoria en nuevas tierras. Si España y Portugal rompen el cerco hacia el Sur y el Oeste, Rusia lo hará hacia el Este, por lo que es un proceso que resulta dignísimo de estudio.

Los Varegos hacia el Siglo IX comenzaron a asentarse en el actual territorio ruso abriendo importantes rutas comerciales que conectan a Rusia con Constantinopla, Persia, Turquestán y por ende con la Ruta de la Seda. Hacia el Siglo XI comenzará a constituirse la Rus de Kiev como un Estado Eslavo de gran importancia; consolidándose de esta forma como un actor de importancia en la Cristiandad, a través de la conversión al Cristianismo del Príncipe Vladimiro dada en el año 988.

El camino ruso no ha sido sencillo, a través del Oeste recibirán los embates del la Orden Teutónica, y luego de la Confederación Polaco-Lituana; a través del Sur harán lo mismo el Imperio Otomano, y sobre todo desde su más temprana historia recibirá los embates de los mongoles primero, y de los turco-tártaros luego, los cuales reducirán a Rusia al vasallaje. Sin embargo y a pesar de las adversidades, Rusia tal como la conocemos comienza a organizarse políticamente en el Principado de Moscú, el cual rompe el vasallaje con mongoles y tártaros durante el Reinado de Iván III; luego con el Zarato Ruso, que bajo el Reinado de Iván IV conquista la Ciudad de Kazán en el año 1552 dando fin a la amenaza de los turco-tártaros.

La Conquista de Kazán culminará con la Expansión del Imperio Ruso, la cual será de carácter multidireccional. Por el Este llegarán a las fronteras del Imperio Chino de la Dinastía Qin, estado con el cual firmarán en 1689 el Tratado de Nérchinsk, y luego llegarán al Océano Pacífico conquistando Alaska e incluso llegando a disputar territorios con los Españoles tanto en Alaska como California. Por el Sur y Suroeste llegarán al Cáucaso y las fronteras de Persia, de la misma manera que penetrarán en Asia Central, de esta manera logran hegemonizar la antigua Ruta de la Seda. Por el Oeste llegarán a conquistar Polonia, y a expulsar progresivamente al Imperio Otomano de los Balcanes (10).

Finalmente cabe remarcar que Rusia hacia el Siglo XIX comenzará a percibirse así misma como el hermano mayor de los Pueblos Eslavos, y también como el Protector de los Cristianos Ortodoxos a nivel mundial. En esta etapa el Imperio Ruso no sólo acosa a los otomanos en Europa, sino que también enviará expediciones a Oriente Medio como fue el caso de Líbano (11), e incluso trabará relaciones muy cordiales con el Reino de Etiopía que terminará en la ambición de constituir la Somalia Rusa, como una forma de hacer presencia en el Continente Negro.

Imperio Ruso.

Una característica a marcar en esta primera etapa de expansión europea, radica en que estas potencias europeas originarán un Nuevo Mundo en el estricto sentido de la palabra. Principalmente en los casos de España y Rusia, se puede hablar de nuevas civilizaciones de carácter sincrético, las cuales no pueden ser catalogadas exclusivamente como europeas, pero tampoco como exclusivamente asiáticas o americanas. Por otra parte resulta de trascendencia marcar que a nivel geopolítico, estos Imperios han tenido un carácter eminente territorial, autosuficiencia económica, y de hecho una marcada hostilidad por parte de las potencias navales, comerciales y financieras; pugna geopolítica que dicho sea de paso, tiene plena vigencia en la actualidad. Sin negar el motor materialista y comercial, como así también el acoso geopolítico inicial que marca la necesidad de exploración y conquista; ni mucho menos negar las marcadísimas ambiciones monetarias e incluso delictivas que tenían una muy buena parte de estos conquistadores. Lo cierto es que tanto la Corona Española como la Corona Rusa, buscaron y exploraron nuevas formas de organización política de los territorios adquiridos, innovaron en nuevos sistemas legales. En muchos casos constituyeron a los nuevos territorios en base al estado antecesor, caso de España, el Imperio Mexica y el Tawantinsuyu; caso de Rusia el Imperio Mongol y el Kanato de Kazán.

Estas nuevas formas con el tiempo darán como resultado nuevas sociedades de carácter mestizo y sincrético que progresivamente dejarán de identificarse plenamente con la Civilización Occidental, e incluso, jugando un rol por fuera de la misma, no pocas veces de carácter hostil. Se pueden destacar principalmente el caso de Rusia frente a las Potencias Occidentales, o en el caso de España, y luego Latinoamérica, frente a Francia, Gran Bretaña, y los Estados Unidos. De estas vicisitudes surgen los particulares casos de Rusia y Latinoamérica como actores geopolíticos, los cuales no pueden ser calificados como plenamente occidentales, pero tampoco plenamente ajenos, dado que en su génesis civilizatorio se encuentra la Europa Cristiana, y por ende la Cultura Greco-Latina sumado a sus sociedades previas al dominio occidental (12).

El Imperio Neerlandés: Talasocracia Comercial y Financiera

A raíz de la decadencia del Imperio Español comienza a surgir un nuevo poder, como será el constituido por los Países Bajos. Las raíces de la decadencia del Imperio Español son varias, sin embargo, podemos destacar la baja actividad productiva, y su excesivo gasto en metálico sin inversión en la Economía Española de la Metrópoli; por lo que España no comenzará un proceso de desarrollo de manufacturas que si tendrán otros Países Europeos. El oro y la plata extraído de las Américas, terminó en los centros bancarios del Imperio, por aquel entonces, los Países Bajos por tenían un complejo centro bancario con la Bolsa y Banco de Ámsterdam.

A raíz de esta prosperidad material y flujo de capitales, los Países Bajos comenzarán a desarrollar por un lado una industria manufacturera, y por el otro mediante el Puerto de Amberes a controlar el comercio del Norte de Europa (13); comercio por el cual se sirven de las materias primas inglesas y escandinavas para su procesamiento. Progresivamente los Países Bajos irán rompiendo su dependencia política de los Habsburgo, y serán plenamente independientes en el año 1648; aunque hacia fines del Siglo XVI, ya lo eran de facto. Quizás sin ser todavía la Geopolítica una disciplina desarrollada, puede decirse que al menos, en este período de expansión occidental comienzan a darse dos modelos contrapuestos de Imperio. Por un lado el territorial, y por el otro el marítimo y comercial; no es un dato menor que el desarrollo de la Banca y las Finanzas, sumado al Calvinismo y a una colaboración con Inglaterra, terminarán saboteando exitosamente al Imperio Español en los Países Bajos. De hecho, puede decirse a toda regla que el Imperio Neerlandés fue el primer imperio de carácter marítimo y comercial de la modernidad; e incluso las tácticas navales tales como la piratería fueron desarrolladas en Flandes, la cual luego, pasará ser una característica del Imperio Británico.

En el año 1602 se constituye la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, y comenzará una estrategia marítima de control sobre las rutas comerciales estratégicas. Los neerlandeses en el Occidente, además de tener una posición privilegiada en el Norte de Europa; colonizarán la Costa de Ghana y el Noreste Brasileño, garantizándose así un lucrativo negocio con el tráfico de esclavos. En América colonizarán Surinam y buena parte de las Antillas, con lo cual logran obstaculizar marítimamente a españoles y portugueses, animándose a asediar sus costas mediante la piratería. Por el Este, comienzan a colonizar una buena parte del Collar de Perlas, iniciando con la toma del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), por lo que ya de por sí, controlarán una buena parte del comercio con el Oriente. A partir de allí ocuparán puestos avanzados en Madagascar, Ceilán, Taiwán, y obtendrán una plaza permanente en Japón como fue Dejima en Nagasaki; finalmente se harán con Malaca, donde concentrarán su mayor poder colonial, manteniendo un dominio sobre la actual Indonesia hasta luego de la Segunda Guerra Mundial.

Estos dominios si bien territorialmente no son muy bastos, estratégicamente resultan valiosísimos. Estas avanzadas como así también una pujante bolsa de comercio, e industria manufacturera; otorgarán a los Países Bajos un rol preponderante en la Política Europea del Siglo XVII y buena parte del Siglo XVIII (14). Para este mismo momento, Francia e Inglaterra comienzan a surgir como potencias coloniales a costa de la decadencia neerlandesa. Francia en un primer momento mediante la Fisiocracia, adquirirá gran cantidad de tierras que permitan una primigenia acumulación de capital, e Inglaterra comenzará un proceso de insubordinación con respecto a Ámsterdam a partir de la Era Isabelina. Este crecimiento de ambos países irá progresivamente eclipsando al poder neerlandés, hasta su final como potencia hegemónica como resultado de su derrota en la Cuarta Guerra Anglo-Neerlandesa.

Imperio Neerlandés.

Los Imperios de la Modernidad: Francia e Inglaterra

Luego de la decadencia de España primero, y los Países Bajos luego, serán Francia e Inglaterra quienes tomen la bandera de la expansión europea. Hacia el Siglo XVIII, ambos países comenzarán su proceso de desarrollo que los llevará a la colonización de amplias zonas del mundo. Cabe destacar que ambos países ya en el Siglo XVI habían comenzado a realizar expediciones en el Continente Americano.

Los británicos se centrarán en la Costa Norteamericana y en las Antillas, lugares donde ya habían conseguido los antiguos piratas bases navales; mientras que los franceses se centrarán en Quebec y Luisiana, sin embargo, en el teatro americano tendrán un papel menor en comparación a España y Portugal. De hecho, el imperio en América de ambos países será relativamente efímero. Los Ingleses perderán las 13 colonias con la Independencia de los Estados Unidos, los cuales lograron su independencia luego de una importante ayuda hispano-francesa, quedándose Canadá y los enclaves en las Antillas como dominios británicos. Por otro lado, Francia perderá Quebec a manos de Gran Bretaña luego de la Guerra de los Siete Años y la firma del Tratado de París (1763); ya en tiempos de Napoleón Bonaparte se vende Luisiana a los Estados Unidos, y se pierde la Colonia de Haití en 1804. No obstante, ambas potencias Europeas verán su mayor expansión en el Siglo XIX, cambiando progresivamente su estatus de potencias rivales a potencias aliadas (15).

En el año 1707 Inglaterra y Escocia firman el Acta de Unión, quedando así consolidado el Reino Unido de Gran Bretaña, unión que será ampliada a Irlanda en 1800. En el Siglo XVIII, tendrá nacimiento en Gran Bretaña la Revolución Industrial, cuyo origen se remonta a la Era Isabelina, en donde se incentiva la producción manufacturera, y se establecen políticas comerciales destinadas a frenar el egreso de materias primas y limitar el ingreso de manufacturas. En este proceso por el cual se origina toda una revolución de carácter tecnológico e industrial, se dará origen a nuevas formas de producción, y por consecuencia, crecerá exponencialmente la producción económica.

No es casualidad que cuando Gran Bretaña comenzaba a consolidar procesos de industrialización, apareciera el Liberalismo como escuela económica y su Teoría de las Ventajas Comparativas como propuesta política para su comercio internacional. De esta manera, en el Siglo XIX el crecimiento económico derivará en la consolidación del Imperio Británico debido a la necesidad de obtención materias primas para su industria, y mercados para sus manufacturas (16).

Francia, todavía en el Siglo XVIII seguirá anclada en la Fisiocracia y en una división feudal de la tierra, por lo que si bien tenía una incipiente industrialización, está no logrará desplegar todo su potencian, por lo tanto, su Imperio Colonial deberá esperar hasta luego de las Guerras Napoleónicas. Estas contradicciones económicas internas, sumadas a malas cosechas y agotamientos por guerras, desembocarán en la Revolución Francesa primero, y el Imperio Napoleónico luego. Gran Bretaña y Francia, chocarán por última vez en las Guerras Napoleónicas, luego de las mismas, ambas irán mutando progresivamente en potencias aliadas.

Como es sabido, el Imperio Napoleónico logrará el dominio territorial de Europa, con la excepción de Rusia, la cual simbolizará el fin del Ejército Napoleónico. En esta etapa de la Historia, Gran Bretaña no tendrá mayores opciones que potenciar su expansión marítima. Las primeras incursiones se dan en la América Española, donde de facto controla el comercio, y también será un factor de importancia en la Independencia Hispanoamericana, como así también del intervencionismo sobre los Países Hispanoamericanos Independientes; pueden darse como ejemplo los casos del Bloqueo Anglo-Francés sobre la Confederación Argentina, la Guerra de la Triple Alianza, y la Guerra del Pacífico. La segunda fase expansiva se dará en Oriente mediante la Compañía Británica de las Indias Orientales, que servirá de base al dominio británico directo. Luego de las Guerras Napoleónicas, Gran Bretaña comenzará a hacerse con el control del muy estratégico del Collar de Perlas. Para ese entonces, la Compañía tenía ya dominio efectivo sobre India y Bengala; luego Gran Bretaña se expande obteniendo dominios sobre Ceilán (1815), Birmania (1824), Estrecho de Malaca (1826), y de Hong Kong en 1841 luego de las Guerras del Opio. A esto debe sumarse Australia y Nueva Zelanda, que ya eran Colonias Británicas, de esta manera Gran Bretaña consolida su hegemonía sobre el Océano Índico, y por ende el control del Collar de Perlas (17).

Imperio Británico.

Francia deberá esperar a luego del Imperio Napoleónico para consolidarse a nivel industrial, y formar su propio Imperio Colonial. En tiempos previos a la Revolución Francesa, los galos en gran medida habían logrado un proceso de industrialización, este proceso se dio mediante el impulso estatal con el Ministro de Economía de Luis XIX Jean Colbert; esta política se fundamentó en la baja de impuestos como medida impulsora, y luego con la planificación estatal contrarrestando el ingreso de manufacturas extranjeras. No obstante las contradicciones internas producto de una economía excesivamente agropecuaria, y una pésima distribución de los recursos, truncarán este proceso, y desembocando en la Revolución Francesa.

El proceso de industrialización de Francia no puede ser considerado análogo al de Gran Bretaña, dado que allí la industrialización fue planificada por el mismo estado. Mientras que en Francia si bien el Estado Nacional desempeñó un rol de importancia, las vicisitudes de la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico no permitieron tal desarrollo, o al menos lo postergaron. De hecho, en Francia ha predominado el dualismo en materia económica, la dependencia agropecuaria, y la industria manufacturera por el otro.

Sin embargo hacia la segunda mitad del Siglo XIX, Francia experimentará una expansión hacia la industria del acero y la industria textil, primero con sus pocas materias primas, y luego, a raíz de las materias primas que suministraban las colonias. A diferencia de lo acontecido en Gran Bretaña, Bélgica, y Alemania que tenían riquezas carboníferas y minerales, Francia carecía de las mismas; proceso que la impulsó a la conquista de nuevos territorios. En el año 1830 se consuma la Conquista de Argelia, por lo que puede comenzar a hablarse propiamente de un Imperio Colonial Francés. Con respecto al Continente Negro, Francia consolidará su dominio en el África Occidental Francesa en 1895, África Ecuatorial Francesa en 1910, Madagascar en 1896, y a partir de esta última conquista, Francia comienza a jugar un rol no menor en el Collar de Perlas. En este espacio geopolítico, Francia consolidará sus dominios asiáticos en la Indochina Francesa en el año 1887, y en Polinesia, hacia fines del Siglo XIX ya tienen la región dividida con Gran Bretaña.

Tanto Gran Bretaña como Francia a partir de esta era, consolidan una alianza de carácter político, diplomático y militar; las cuales tendrán como principales rivales a Alemania, el Imperio Otomano, y en ciertos momentos Rusia. Es la etapa histórica conocida como El Gran Juego, durante la segunda mitad del Siglo XIX, comienzan a observarse claramente una diferencia y creciente rivalidad entre los poderes territoriales y los poderes marítimos: destacan los eventos de las Guerras Franco-Prusianas con la finalidad de detener al pujante Imperio Alemán, y la Guerra de Crimea, cuyo objetivo principalmente era detener el acceso territorial del Imperio Ruso hacia aguas cálidas del Mediterráneo (18). Francia y Gran Bretaña, junto con los Estados Unidos, logran derrotar al Imperio Alemán y al Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, y de esta forma, se reparten los antiguos territorios del Imperio Otomano en Oriente Medio, y condicionan a Alemania a depender exclusivamente de los imperios coloniales anteriormente mencionados para su abastecimiento de materias primas.

Imperio Colonial Francés.

Potencias Menores y la excepción del Japón

Las Naciones Europeas luego del inmenso crecimiento de Francia y Gran Bretaña, no son ajenas a la Conquista del Mundo, pero jugarán un papel secundario. Uno de estos ejemplos es Bélgica, nación que si bien se industrializa en procesos análogos a los de Gran Bretaña, carece de la logística militar como para acceder a materias primas. No obstante logra conseguir su plaza en el Congo, país al cual somete a una brutal explotación en el año 1885 como dominio personal de Leopoldo II, y como dominio del Estado Belga en 1908. Alemania por otra parte se consolidará como un contrapoder de carácter eminentemente territorial frente a Gran Bretaña y Francia, primero con la Unión de Zollverein, y luego con la Unificación Alemana. La estrategia alemana debido a su desventaja naval frente al dúo anglo-francés, estará firmemente relacionada a la territorialidad y en particular a su incipiente alianza con el Imperio Otomano, garantizándose así su suministro de petróleo por vía terrestre con la construcción del Ferrocarril Berlín-Bagdad.

Ya para la década de 1880 casi todos los estados de Europa Occidental se encuentran plenamente industrializados, y a su vez, plenamente enfrentados debido a la dificultad de las rutas de suministro; generándose de esta forma antagonismos que se manifestaron en las Guerras Franco-Prusianas y la Guerra de Crimea.

Estas contradicciones entre los Países Europeos se saldará momentáneamente con la Conferencia de Berlín, mediante el cual deciden el Reparto de África. Este reparto se correspondió con las necesidades de suministro de materias primas y mercados, de esta forma acuerdan comúnmente varios países términos tales como: Formas propias de administración por parte de cada potencia europea; obligaciones logísticas, económicas y sociales en cada una de las colonias; libertad de navegación de los Ríos Congo y Níger; pertenencia exclusiva de cada territorio desde las costas hasta el interior del país colonizador mediante el trazado de fronteras, invalidando el derecho de conquista sólo por descubrimiento. Este tratado sólo perderá relativa vigencia con la Derrota Alemana en la Primera Guerra Mundial que marca la pérdida de sus colonias. Bélgica se hace con el Ruanda y Burundi; Francia hará lo mismo con Camerún y Togo; y Gran Bretaña se hará con el control de Namibia y Tanganica, de esta forma conecta territorialmente Egipto con Sudáfrica (19).

Reparto de África.

En otras latitudes será Japón el único contrapoder digno de tal nombre que sea ajeno a Occidente, y es deber resaltar que si bien Latinoamérica era nominalmente independiente, en la División Internacional del Trabajo acepta su papel como mero exportador de materias primas, y sus procesos de desarrollo industrial quedarán relegados al Siglo XX; teniendo como honrosas excepciones al Paraguay que será devastado en la Guerra de la Triple Alianza mediante directa intervención de la Diplomacia Británica, y luego Perú-Bolivia que serán derrotadas en la Guerra del Pacífico a instigación de los mismos intereses.

Japón hasta el año 1853 era un país que seguía anclado en el modelo aislacionista establecido siglos atrás por Tokugawa Ieyazu, conocido como el Período Tokugawa o Edo; hasta que en ese año tal era llega a su fin ese año con el arribo del Comodoro Mattew Perry, y finalmente en 1854, con la firma del Tratado de Kaganawa se consolida el ingreso de Japón al Comercio Internacional. Esta situación puso en evidencia el atraso del país frente a las potencias occidentales, y en un primer momento se limitan a adquirir productos militares para intentar contrarrestar incursiones, pero la Economía Nipona termina por abrirse completamente y surge una fiebre por el Comercio Japonés. Sin embargo el origen de Japón como Potencia Mundial, debe hallarse en la Reforma Meiji.

A partir del año 1868 en Japón el proceso de modernización de da como resultado de nuevos factores. El Emperador Meiji, al igual que la mayor parte de su corte, son conscientes de la situación de atraso y dependencia que tenía el País Nipón. A raíz del diagnóstico, toman la decisión política de poner al Japón a la altura de los Países Occidentales, y se inicia el período histórico conocido como la Reforma Meiji. Esta serie de reformas implicarán varios aspectos: Abolición de las aduanas internas, igualdad jurídica entre clases sociales, creación de sistemas de transporte y mercado interno, centralización de la Moneda Nacional, creación del Parlamento Japonés, estatización de las minas de cobre, y creación estatal de compañías. Luego de estas reformas, en menos de 50 años, se hizo posible que un país atrasado económicamente, tecnológicamente y militarmente, pase de ser un inmenso arrozal a un coloso industrial; destacándose la industria textil y de transporte, seguido luego por la industria tecnológica.

Al aperturismo indiscriminado iniciado en 1854, le sucede a partir de 1868 un proteccionismo cuya finalidad es garantizar la producción de capital propio. A juzgar por los resultados, el crecimiento fue arrollador, al punto que el Japón pasó de condicionado pasó, a condicionante en la Política Internacional; y finalmente logrará una expansión considerable a partir de 1905. El Imperio Japonés en base a su solidez económica, podrá permitirse primero la expansión hacia Corea y Taiwán luego de la Guerra Ruso-Japonesa, que no es menor recordar, es la primera gran derrota de una potencia europea frente a una potencia asiática en siglos. Luego de estos eventos, comenzará a disputar el Océano Pacífico a Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, esto se debe principalmente a la necesidad de garantizarse rutas seguras y materias primas por fuera del control de Potencias Occidentales, sumadas a la pobreza del Archipiélago Nipón en cuanto a materias primas se refiere (20).

Imperio Japonés.

Auge de los Estados Unidos

Los Estados Unidos a diferencia de los Países Europeos tendrán una serie de incomparables ventajas. En primer lugar tienen un territorio particularmente amplio y rico en recursos naturales. En segundo lugar tienen una inmensa llanura fértil, donde se producen una enorme cantidad de alimentos y materias primas; también en su territorio descubrirán inmensos yacimientos mineros y petrolíferos, los cuales le permitirán prescindir de lejanos territorios. En tercer lugar su expansión (al menos hasta 1898) es de carácter eminentemente territorial. En cuarto lugar las Colonias del Norte ya habían desarrollado complejos energéticos y manufacturas para el momento de su independencia. Finalmente, en quinto lugar, debe destacarse que desde un primer momento tuvieron una concepción y modelo de Nación en contraparte a cualquier poder externo. No es casual que entre los años 1789 y 1802, adquieren territorios tales como: Noroeste, Suroeste, Vermont, Columbia, Kentucky, Tennessee, Misisipi, Indiana, y Ohio; en 1803 compran la Luisiana Francesa; en 1818 adquieren Oregon, teniendo el país de esta manera un carácter bioceánico; en 1821 compran la Florida Española; en 1846 conquistan Texas a costa de México; y en 1848 arrebatará al mismo país los actuales estados de Nuevo México, Arizona; finalmente Estados Unidos definirá su territorio con el control de Alaska mediante su compra en 1867, y la Anexión de Hawai en 1898 (21).

Expansión de los Estados Unidos.

Los primeros estadistas americanos comenzaron a percatarse desde un primer momento de la necesidad nacional de una independencia efectiva y no meramente declarativa (compárese con la mayoría de Países Latinoamericanos), y desde un primer momento han tomado la iniciativa para concluirla. Tempranamente fue Alexander Hamilton quien diseña las bases de la modernización de los Estados Unidos mediante su industrialización, y la abolición de la esclavitud. Las ideas de Hamilton se encuentran plasmadas en su Informe sobre Manufacturas, donde sostiene una posición contraria al agrarismo en base a la desventaja económica de los Estados Unidos frente a Europa; y defiende que de haber industria productiva, la actividad agropecuaria también incrementará su producción, de la misma manera que podrán situarse al mismo nivel de Europa. Sin Embargo, Estados Unidos todavía no se consolidará como potencia debido a sus contradicciones internas entre un Norte industrial y un Sur agropecuario, no obstante, Estados Unidos comenzará a desarrollar un sistema próspero de comunicación, transporte, e industria de carácter emergente. En estos tiempos, los Estados Unidos comienzan a aspirar el rango de potencia continental, y esto se debe a que políticamente se proponen a limitar al máximo posible cualquier injerencia europea frente al Continente Americano. Primero con la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, luego con la Doctrina del Gran Garrote, y la Doctrina Wilson; a partir de estas dos últimas, ya podemos hablar de los Estados Unidos como potencia mundial.

Las antiguas contradicciones económicas, serán resueltas con la Guerra Civil Estadounidense, donde el Norte industrial derrota al Sur agropecuario y esclavista. Las razones de este triunfo radican en varios motivos. En primer lugar cabe destacar la supremacía logística del Norte debido a su superioridad en materia industrial, en comunicaciones y en transporte; lo cual permite al Norte una autosuficiencia en el conflicto. En segundo lugar, el Sur necesitaba suministros, los cuales compraba al Norte, y que este de forma estratégica deja de abastecer. En tercer lugar cabe destacar que el Sur debe lanzarse a la dependencia económica con Gran Bretaña y Francia (las cuales apoyan al Sur en la contienda), generándose así una balanza comercial desfavorable dado que el Sur exportaba algodón y tabaco e importaba manufacturas (22).

Con el triunfo del Norte, los Estados Unidos pasan por un proceso fuertemente proteccionista en el cual se originan las grandes empresas e industrias norteamericanas, y por el otro un inmenso proceso inmigratorio que dará origen a sus clases medias y obreras. A partir de su consolidación económica ya comenzarán a arrebatarle poder a las potencias europeas. Primero derrotan a España en 1898 arrebatándole Cuba, Puerto Rico, y Filipinas; luego ingresan a la Primera Guerra Mundial, contienda en la que triunfan, y a partir de allí, consolidan junto con Gran Bretaña y Francia la Sociedad de Naciones mediante la cual comenzará primero la reconfiguración de Europa, y luego reconvertida esta en la Organización de las Naciones Unidas, en el retroceso final de Europa. Ya a partir de este momento se puede hablar claramente de intervencionismo e imperialismo, los Estados Unidos buscarán a toda costa garantizarse su suministro de materias primas a través de Latinoamérica con el Canal de Panamá (1904), y con las Guerras Bananeras, luego de la Primera Guerra Mundial con los complejos hidrocarburíferos de Oriente Medio. Finalmente después de la Segunda Guerra Mundial con la presencia política y militar en las principales rutas comerciales, destacando el control del Océano Pacífico a costa del retiro japonés como producto de su derrota.

La Crisis de la Hegemonía Europea

El primer imperio europeo que comienza a desintegrarse, casualmente fue el primero en formarse. En el Siglo XIX, España pierde todas sus posesiones en América, y de hecho llevaba ya dos siglos de atraso frente a las Potencias Europeas. Entre 1810 y 1830, la mayoría los virreinatos y capitanías generales se independizan de España, consolidándose así el principio del fin del Imperio Español; y para 1898, España termina siendo expulsada de América luego de la Guerra Hispano-Estadounidense, perdiendo así Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Portugal, que en relación a otras potencias europeas padecía también atraso, perderá la Colonia de Brasil, aunque de forma menos traumática que España; sin embargo conservará sus colonias africanas hasta 1975, de las cuales se retira mediante fuertes presiones tanto de carácter internacional, como de orden interno; siendo Portugal el último imperio colonial en terminar de desintegrarse. El Imperio Colonial Alemán, resulta históricamente insignificante en tanto y en cuanto, su duración y sus aventuras resultaron efímeras. Italia tampoco tendrá mayores herencias, dado que la aventura de Libia y Somalia no llega a durar 4 décadas. Sin embargo como habíamos visto, en el mundo la hegemonía pertenecía casi exclusivamente a Europa, con unos Estados Unidos que asomaban, y con un Japón que básicamente podía garantizarse su soberanía y suministro, pero nada podía disputar fuera de su área de influencia. Sin embargo, el primer revés para Europa llega. En el año 1905 el Ejército Japonés derrota al Ejército Ruso, de esta manera se sienta un precedente militar; Europa no era invencible. Mientras tanto, y luego de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia se consolidan junto con los Estados Unidos como potencias hegemónicas.

Hasta principios del Siglo XX, hablar de hegemonía occidental, era hablar de hegemonía europea, no obstante, una potencia emergente como los Estados Unidos irán ganando terreno. A principios del Siglo XX, comienza un progresivo pero irreversible retroceso del poder europeo a nivel mundial. El primer síntoma de este retroceso se da con la decadencia de la Monarquía Rusa, y el comienzo del fin de la misma, a partir de su derrota frente al Imperio Japonés en la Guerra Ruso-Japonesa; y posteriormente con la Revolución Bolchevique. El segundo síntoma del retroceso por parte de los imperios coloniales europeos, radicó crecimiento de los Estados Unidos y su participación cada vez mayor en el comercio internacional. Finalmente, debe destacarse la Segunda Guerra Mundial, la cual destruye económicamente a Europa, y la misma con la excepción de España y Portugal; pasa a ser ocupada en Occidente por los Estados Unidos, y en Oriente por la Unión Soviética. De esta forma ambos poderes subordinarán al Continente Europeo en los aspectos políticos, diplomáticos, económicos, y militares.

Estos eventos, marcarán a partir del año 1945, un proceso de descolonización y retiro de los Países Europeos de sus respectivas colonias; ganando esta su independencia, o cayendo bajo la influencia de alguna de las dos potencias del Mundo Bipolar (23), fenómeno que analizaremos en la próxima edición del siguiente mes.

Conclusión

No existe país que se haya vuelto potencia por obra y gracia de eventos metafísicos, ni por la capacidad extraordinaria de reyes y generales en particular. La historia de las grandes potencias, nos deja como principal lección que las mismas forman parte de procesos políticos, económicos, y sociales que hacen posible su auge y su consolidación en el tablero internacional. En todos los casos mencionados será de vital importancia el Impulso Estatal; lo cual no implica que el Estado Nacional sea el que lleve a cabo esos procesos, pero si que los mismos, comenzarán a planificarlos e impulsarlos debido a la importancia estratégica de los mismos. Ninguna potencia mundial que se jacte de serlo, llegó a ese estatus político sin antes haber constituido un poder periférico que tomando conciencia de su situación, decide impulsar su desarrollo a partir de cuatro premisas básicas.

Estas premisas básicas se encuentran constituidas por:

  1. Impulso estatal mediante una planificación estratégica.
  2. Política impositiva accesible, y proteccionismo moderado, con la finalidad de posibilitar la actividad manufacturera, evitar fuga de recursos necesarios para los procesos industriales, y evitar la dependencia económica de otros centros industriales.
  3. Seguridad de sus rutas de suministro y comercio.
  4. Ya a partir del Siglo XX, y sobre todo del Siglo XXI, políticas sociales que garanticen la seguridad económica de su población, acceso universal a la salud y educación, como previsión ante el cambio de modelo.

Sobran ejemplos fácticos para sostener que tal proceso se debe a una Insubordinación Fundante. Las Repúblicas Marítimas Italianas deciden romper el cerco islámico en la Edad Media. Continuando con esa ruptura de cerco ante una potencia hegemónica y central, Portugal, Rusia, y Castilla deciden seguir su camino. Sin embargo los tres países mencionados no concretarán un proceso de industrialización hasta bien entrado el Siglo XX.

En el Siglo XVI son los Países Bajos quienes toman la iniciativa manufacturera y comercial mediante la consolidación de rutas comerciales; viendo primero la abundancia de recursos en juego y luego su potencial para transformarlo en industria y servicios Financieros. De esta forma, los Países Bajos pueden consolidar su formación como Estado Nación, y su independencia frente a España y el Sacro Imperio Romano-Germánico.

Sin embargo para hablar de potencias industriales, tenemos que sin lugar a dudas resaltar el caso de Gran Bretaña y Francia, y nuevakenteen ambos el Estado Nacional fue decisivo. En Inglaterra con Isabel I quien logra comenzar a revertir la situación de su país como proveedor de materias primas para los Países Bajos y limitando la importación de manufacturas. En Francia, este proceso se da con Luis XIV y el Ministro Colbert primero; y luego a partir de la Revolución de 1830 que comienza a sentar las bases del Imperio Colonial Francés.

Estados Unidos se consolida como potencia industrial primero con las Leyes de Hamilton, y luego con la victoria de la Unión frente a los Estados Confederados, dando inicio a un proceso de acumulación que permitirá a la misma ponerse al mismo nivel que las Potencias Europeas.

Por fuera de Occidente, es en Japón donde se da tal proceso se da con la Revolución Meijí, por la cual los nipones rompen el aislamiento, y transforman radicalmente su matriz productiva y organización social mediante la centralización del Estado Nacional. De hecho es la excepción, debido a que en el caso de Latinoamérica todos sus estados (con excepción del Paraguay hasta 1870, y en menor medida de Perú y Bolivia antes de 1879), se basan en estructuras anacrónicas y la exportación de productos primarios, y sin mencionar África y Asia que por aquel entonces se encontraban en pleno atraso frente a Europa.

Por otra parte resulta trascendental destacar que toda potencia hegemónica establece, o al menos condiciona, los conceptos de comunidad Internacional y diplomacia Mundial; sirviéndose de mecanismos de poder blando, los cuales tienden a perpetuar su poder con el objetivo de subordinar a los países. Por lo tanto no es casual que cada potencia mundial que se consolida, lo hace en base a la Insubordinación Fundante frente a los deseos de la potencia hegemónica, dado que esta última comienza a perder mercados, y a su vez, se origina una nueva competencia económica que pone en riesgo su estatus (24). Estos hechos no son sólo contrastables en la Historia Occidental, en la actualidad los Países Asiáticos son un ejemplo paradigmático de la voluntad política necesaria para encarar procesos de desarrollo, y juego en el tablero internacional. Hasta mediados del Siglo XX, sólo Japón podía hacerle sombra al poderío de Occidente, pero luego de la Segunda Guerra Mundial, Corea del Sur y Corea del Norte emprenderán procesos de desarrollo exitosos; China e India emprenderán su consolidación como Potencias Mundiales; Vietnam y el Sudeste Asiático entrarán en las redes de Comercio Internacional; Turquía e Irán se consolidarán como Potencias Islámicas. Finalmente en las primeras décadas del Siglo XXI, nacerán los famosos Leones Africanos, al punto que si hoy en día se afirma que el Siglo XXI es el Siglo de Asia, no pocos analistas afirman que el Siglo XXII será el Siglo de África.

Por: Matías Nicolás Benitez.

(Publicado originalmente en Revista Insomnio #6 – 09/2019).

Referencias:

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